Con su cordel Ariadna, enlace hermoso,
al Minotauro más me va acercando
y es natural que el monstruo babeando
me vea aperitivo deleitoso.
Luego de deshacerme del goloso
ruin la ingrata me va abandonando.
Rompe la frágil cinta pregonando
que su belleza no merece un soso.
Diónisos diosecillo cabroncete
en su lascivia anuncia bacanales
y prende pasión santa en la alcahuete.
Y al timón torpe y fuera de cabales
olvido padre y velas y trinquete
en retornos eternos y fatales.
MELIBEA.(...) Mi mal es de corazón, la izquierda teta es su aposentamiento, tiende sus rayos a todas partes. Lo segundo, es nascido nuevamente en mi cuerpo. Que no pensé jamás que podría dolor privar de seso, como éste hace. Túrbame la cara, quítame el comer, ningún género de risa querría ver.
[…]
MELIBEA.¿Cómo dices que se llama a este mi dolor, que así se ha enseñoreado de lo mejor de mi cuerpo?
CELESTINA.Amor dulce
MELIBEA.Eso me declara qué es, que en solo oírlo me alegro.
CELESTINA.Es un fuego escondido, una agradable llaga, un sabroso veneno, una dulce amargura, una deleitable dolencia, un alegre tormento, una dulce y fiera herida, una blanda muerte.
Fernando de Rojas. LA CELESTINA
Pues me distes, madre,
en tan tierna edad
tan corto el placer,
tan largo el pesar,
y me cautivastes
de quien hoy se va
y lleva las llaves
de mi libertad.
Dejadme llorar
orillas del mar
(GÓNGORA)
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
(PABLO NERUDA)
Llora en el romancillo de Góngora la“más bella niña de nuestro lugar” la soledad en que la deja “quien era su paz, yéndose a la guerra”. Dejémosla llorar, pues es tan corto el placer (tan corto el amor) y tan largo el pesar (tan largo el olvido) que sus lágrimas no pueden mejor se ocupar. Y el chileno que puede escribir sus versos más tristes en la noche estrellada zozobra entre el “no la quiero” y el “tal vez la quiero”,porque es tan corto el amor (tan corto el placer) y tan largo el olvido (tan largo el pesar)…
Hermanos en mi lengua, que tesoro
nuestra heredad –oh amor, oh poesía-,
esta lengua que hablamos, oh belleza.
(DÁMASO ALONSO)
En la liberal Holanda, mediado el siglo XVII, el judío de origen hispano-portugués, Baruj de Espinoza, razona y cuestiona lo que su comunidad religiosa (como cualquier otra) considera incuestionable. Herejía manifiesta, condenación inmediata: la oveja de la negra razón ha de ser apartada de la grey y maldecida hasta el infinito. Leamos la sentencia que la divinidad pone en boca de sus representantes en este valle de lágrimas
Los Ancianos [de la sinagoga de Ámsterdam], después de conocer desde hace ya mucho tiempo las nocivas opiniones y actos de Baruj de Espinoza y debido a que recibe diariamente más y más información grave sobre las abominables herejías que practicó y enseñó y sobre sus monstruosos actos… , excomulgar, expulsar, maldecir y condenar a Baruj de Espinoza … Maldito sea de día y maldito sea de noche; maldito sea cuando se acueste y maldito sea cuando se levante. Maldito sea cuando salga y maldito sea cuando entre.
(CIORAN.Breviario de podredumbre)